jueves, 12 de julio de 2018

LLAS PALABRAS









¡Es tan fértil el valle de palabras!
Unas logran escapar al pensamiento
por las brumas del hoy y del mañana.
O revolotean su alegría por los besos
O se suben, de prepo, a las caricias
O te llenan de llagas la garganta.

Hay palabras que miden las distancias
y hay otras que retumban, impacientes,
y revisten de frío la mirada.
Hay algunas que se ciñen al olvido
y semejan el tañer de una campana.

Hay palabras de todos los colores
Unas rojas, de furia desatada,
otras verdes que abrazan la esperanza.
Celestes de tenues resplandores
y las hay brillantes y doradas.

Hay palabras que llegan con la lluvia
o provienen de tormentas provocadas.
Otras apacibles y pacientes,
cálidas, tiernas, mansas, sosegadas.

Hay palabras que engalanan las estrellas
y caminan de noche  los jardines
vestidas de rosa y azucena
y las hay que despiertan con el alba
y remontan ufanas las aceras.

Hay palabras de formas muy diversas
redondas, triangulares y cuadradas.
Y hay algunas que dicen frases bellas
y otras que asestan puñaladas,
Unas van recitando la tristeza
y otras ríen con sonoras carcajadas.

Hay palabras huidizas, sigilosas.
Y las hay osadamente descaradas

Hay palabras que estallan en el grito
y hay otras que mueren, de calladas.


LA PENDIENTE








De pronto, la pendiente.
El paso de los días
Vuelve a ser tan real como el verano

Atrás quedan los vanos espejismos
Los resto vitales de una idea.

Fundida la imagen de los sueños,
En rictus habituales,
Ya todo es un eterno caer,
Como instantes indefinidos sobre relojes muertos,
En un lenguaje que no nos dice nada.

Es quedarse,
Redimidos en la espera,
Como si árbol y flor,
Pudiesen, de pronto, recuperar su nombre verdadero
Para retornar al silencio.

Como si bastase abalanzar los recuerdos,
Para volver a los comienzos de la vida.




EL PULSO DE LAS HORAS







¿Cómo empuñar el pulso de las horas?
Sobre el columpio del lenguaje
se balancea la vida.

Y se… teníamos
tantas formas de palabras
para expresar la idea,
… y una vereda rota.
Pero había algo más para decir;
un sentimiento que se quedó sin colores,
cuando nos precipitamos en el descenso
para crearle una forma al amor.

Antes todo era distinto.
Había rondas infantiles
dibujando la alegría de la plaza.
Mantillas de encaje, flotando,
a la hora de la misa.
Un pájaro blanco.
Una alfombra de sollozos
cubriendo la escalera del pasado.
… Y además,
estábamos nosotros.

Después no olvidamos de los lugares viejos
y vinimos aquí,
a sentarnos
sobre las meditaciones.

Y ahora… como un circulo opaco
prendido del aliento,
detrás de la vitrina,
se quedan los recuerdos.


EL PAJARO ENREDADO








Caer en un abismo
distorsionado y grave,
de pájaros mezquinos
sin vocación de ave.
Volver a ser el ritmo
desde tu propia clave;
que te asombre el mutismo
de paredes sin llave.
¡Pero no me llames! ¡No!
Entonces no me llames.
No habrá voz en tu grito,
solo estará el desgarre
de tus cuerdas vocales,
digeridas,
por el engranaje
de tu esófago auditivo;
por el adulterio
de tus vísceras resonantes,
de tus musicales
intestinos,
melódicos y ultrajantes.
Y por la asimilación
de tus miedos,
en grotescos sonidos
guturales.


PLENILUNIO DE LUCES









Plenilunio de luces.
Una alondra en el pelo.
La autopista en el cielo.
Los objetos del sueño.
Una curva. Un atajo.
La rutina debajo.
Una mano en silencio,
y otra mano latiendo.
La palabra en el viento.
La mirada del tiempo
y la voz del olvido.

Hay un solo camino.
La ciudad por testigo.
Y esta vida es mi vida.
Los recuerdos de un niño.
Una piel que no olvido.
Por la vía un momento.
Un después sin tormento.
Y, también, el regreso.
Un adiós sin un beso…
Plenilunio en febrero.
Una alondra en el pelo.










PARA ESGRIMIR LAS ARMAS









Para esgrimir las armas mas precoces
donde el delirio parte de la nefasta tumba de los próceres
y se niega a la rima discontinua
de versos que estallaron como brizas marinas..
Sin embargo… sin embargo, hay una fuente de los deseos
que nos coloca en el sitio preciso del disloque.
No es necesario que sepamos
porque estamos aquí … nos deleitamos
y sabemos gozar de las caricias
amables del destino . En esta dimensión que consumimos,
desesperados naufragios en plena primavera,
solemos perdonarnos, una tarde,
que apenas redime
algunos pálidos calcos de la ausencia.

LIBRE LIBERTAD









¿Cuál es la razón que te impulsa
a maltratar mi pobre osamenta?
Mi esqueleto tiene, tanto, tanto tiempo,
de sufrir y vivir y reír y hacer segmentos,
de cada libre albedrio que nos viene
a la mente, a la razón o a lo que sea.
Sé que tengo en mi debe muchas cuentas,
y facturas que pagar, muchas también.
Pero ¿qué humano sale impune del recuento?
¿del debes, deberías, deberás?

Tal vez mis balances pinten rojo
los números que hablan de humildad.
El ego y el orgullo y el “yo soy”,
independizan la noble identidad
del ser. El que es o no es.
El siempre soy. ¡¡Amigo!! No confundas
jamás, ese concepto:
Una cosa es ser libre y otra es ¡libertad!