De pronto, la pendiente.
El paso de los días
Vuelve a ser tan real como el
verano
Atrás quedan los vanos espejismos
Los resto vitales de una idea.
Fundida la imagen de los sueños,
En rictus habituales,
Ya todo es un eterno caer,
Como instantes indefinidos sobre
relojes muertos,
En un lenguaje que no nos dice
nada.
Es quedarse,
Redimidos en la espera,
Como si árbol y flor,
Pudiesen, de pronto, recuperar su
nombre verdadero
Para retornar al silencio.
Como si bastase abalanzar los
recuerdos,
Para volver a los comienzos de la
vida.
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