¡Es tan fértil el valle de palabras!
Unas logran escapar al pensamiento
por las brumas del hoy y del mañana.
O revolotean su alegría por los besos
O se suben, de prepo, a las caricias
O te llenan de llagas la garganta.
Hay palabras que miden las distancias
y hay otras que retumban, impacientes,
y revisten de frío la mirada.
Hay algunas que se ciñen al olvido
y semejan el tañer de una campana.
Hay palabras de todos los colores
Unas rojas, de furia desatada,
otras verdes que abrazan la esperanza.
Celestes de tenues resplandores
y las hay brillantes y doradas.
Hay palabras que llegan con la lluvia
o provienen de tormentas provocadas.
Otras apacibles y pacientes,
cálidas, tiernas, mansas, sosegadas.
Hay palabras que engalanan las estrellas
y caminan de noche
los jardines
vestidas de rosa y azucena
y las hay que despiertan con el alba
y remontan ufanas las aceras.
Hay palabras de formas muy diversas
redondas, triangulares y cuadradas.
Y hay algunas que dicen frases bellas
y otras que asestan puñaladas,
Unas van recitando la tristeza
y otras ríen con sonoras carcajadas.
Hay palabras huidizas, sigilosas.
Y las hay osadamente descaradas
Hay palabras que estallan en el grito
y hay otras que mueren, de calladas.
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