Un jardín
custodiado por ortigas
donde ruedan las ramas contra el viento
y, huele, apenas, a arena y a mar, el roce dela hierba.
Es el paso de la fuga que se enreda con las algas,
dispersas en ráfagas de sal…
Nuestro frágil reino se retrae en penumbras,
en endebles penumbras fantasmales.
Las lluvias del diluvio lavaron nuestras rosas,
escurrieron el agua en las piedras de la fosa
conteniendo la imagen de la historia.
donde ruedan las ramas contra el viento
y, huele, apenas, a arena y a mar, el roce dela hierba.
Es el paso de la fuga que se enreda con las algas,
dispersas en ráfagas de sal…
Nuestro frágil reino se retrae en penumbras,
en endebles penumbras fantasmales.
Las lluvias del diluvio lavaron nuestras rosas,
escurrieron el agua en las piedras de la fosa
conteniendo la imagen de la historia.
¿Qué más da, si
bajo los pies de la memoria
hay un repertorio de legionarios de las sombras.
¡Amor! La hoguera del mundo delibera
y sopesa, sabiamente,
el debe y el haber de nuestra gloria.
hay un repertorio de legionarios de las sombras.
¡Amor! La hoguera del mundo delibera
y sopesa, sabiamente,
el debe y el haber de nuestra gloria.
El último
planeta imaginado
redime con su luz nuestras perniciosas plagas.
Bestias enardecidas de furia desatada,
habitando la región de la ignorancia…
redime con su luz nuestras perniciosas plagas.
Bestias enardecidas de furia desatada,
habitando la región de la ignorancia…
¿Qué puedo
esgrimir en mi favor?
¿Qué puede aducir mi voz que aclama ?
¡No! ¡No hay nada!
¿Nada? ¡Nada más que Jesús
acreditando mis pisadas!
¡Nada más que El! Baluarte de mi Fe que mi fe proclama.
¿Qué puede aducir mi voz que aclama ?
¡No! ¡No hay nada!
¿Nada? ¡Nada más que Jesús
acreditando mis pisadas!
¡Nada más que El! Baluarte de mi Fe que mi fe proclama.
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