martes, 3 de julio de 2018

EL MITO



Cuando el mito desaparece,
las sombras vuelven a colmar la noche
del espíritu,
con todos sus contornos reales.

Y la realidad surge:
en el fondo de una copa vacía,
de una calle intransitada,
de una alegría con olor a ausencia,
de una voz,
que, aunada a sonidos ajenos
se quiebra…

Es como el tiempo en que queda
atrás la Primavera,
con su aroma de azucenas nuevas,
y sus ruidos de parques, y de toboganes
y de niños que saltan,
sobre la rueda gigante de un juego en la plaza.

Como la luz va al alba,
se va la idolatría,
por los gestos y los símbolos
a hundirse en su propio remolino.


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