Yo no salí a buscarte,
interpretando un
oráculo posible
o desdiciendo arcanos
en jardines.
Ni siquiera, te imaginé
en la traza de fronteras
catapultando sueños,
ni con ojos cerrados,
ni con ojos abiertos.
Estabas en mi umbral
flotando en la envoltura radiante de febrero.
con tu sonrisa plena de
pétalos de invierno,
Hechicera de embrujos y
de soles
guardiana triunfadora
de hormigas y colores,
diseminando aromas en
tibia primavera.
Estabas en mi umbral.
En la ráfaga gris, en
los devaneos de la niebla,
En las estrellas, que
sobre el cielo intentan
un mayo decoroso. Un
primero de mayo
diste albricias al
mundo que me estaba esperando.
Diste bríos osados al
huracán de mariposas
que cubrieron de plumas
mis alas,
Entonces, a pesar de
tantos adioses,
de tantas madrugadas
desveladas,
sigo libando
madreselvas,
sigo asumiendo la
libertad del alma,
sigo ahuyentado
tormentas
y venciendo a los
fantasmas.
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