Relucen en la página los vientos de
Avenida.
Y en el estrecho asfalto,
Las luces que refulgen y apenas si
palpitan,
Fulguran en carteles. Colores
irisados.
En el aire, la música, retumba sin
cesar.
Contornos de figuras menean su
envoltura
Caracoleando en busca de su estertor
final.
Y lucen sus pétalos, pimpollos al
vacío.
Sus lunas y sus glorias, gladiadores
sin par.
Y buscan en las copas, vislumbran el
hastío
Que cada madrugada los vuelve a
convocar.
Se colman de una aureola que nunca los
conforma.
– Títere desmañado que solo logra
bailar-
Convierten en ultraje cualquier ala
caída
Desde el confín del mundo… hacia la inmensidad.
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