jueves, 12 de julio de 2018

LA VERTIENTE









Se quedan en los pliegues de mi cara
El alba y el agosto detenidos,
Por todo el Universo, contenidos,
Consciente, solo huésped de la calma.

Pero ingresan, rotundos, a mi alma,
Los proyectos otrora desteñidos,
Y los reflejos del aura, tan temidos,
Se bifurcan en voces que me llaman.

Es la vertiente. El pálido fantasma.
Incorpórea figura de la mente
Que ilesa, vegetal y raudamente,

Aún con el sonido del ausente,
Va a recorrer los valles y los puentes,
Cantando, con el fuego y con la llama.


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