domingo, 28 de octubre de 2018

TIMON DE MI BARCA


En noches serenas vi andar, ya despierto,
al borde de alguna quimera vacía,
el color opaco de la voz del tiempo
volando en su sombra, azul y ficticia.
Asumí en la calle un sonido incierto:
veleidad extraña, corona de ausencias,
soledad eterna de todos los puertos,
y allí, en las entrañas, clavo de impotencias.
Cruda faz, mentira, de momentos negros.
Timón de mi barca, pasión marinera,
que de pronto encuentra su ritmo siniestro.
Y así, como el ave, su nido deshecho,
reconstruye el sueño, luz aventurera,
recibe sin pena, cada desencuentro.

jueves, 12 de julio de 2018

SUPERVIVENCIA









Todo en silencio, dentro de mí se mueve.
Mil recuerdos, un dolor, una esperanza,
tres rencores, una lágrima de nieve.
Y, en el constante penar, llega y se afianza,

esta certeza, que siempre me promueve
al delirio de que todo ya no alcanza,
y que algo, es nada más que cuatro o nueve.
Es imposible ceder. Duerme o se cansa.

Camina, se angustia, muere o permanece.
Sentido, calmo, desmemoriado, abyecto.
Como fruto irreal, fin o proyecto,

detiene, un día, su alma, el gran sujeto,
ante la flor blanca que, leal, florece;
ante el débil manto negro que perece.


LA VERTIENTE









Se quedan en los pliegues de mi cara
El alba y el agosto detenidos,
Por todo el Universo, contenidos,
Consciente, solo huésped de la calma.

Pero ingresan, rotundos, a mi alma,
Los proyectos otrora desteñidos,
Y los reflejos del aura, tan temidos,
Se bifurcan en voces que me llaman.

Es la vertiente. El pálido fantasma.
Incorpórea figura de la mente
Que ilesa, vegetal y raudamente,

Aún con el sonido del ausente,
Va a recorrer los valles y los puentes,
Cantando, con el fuego y con la llama.


MEMORIA







Esta tarde de vagas confluencias,
Donde el silencio es, casi, como un rito,
Entre el hecho previsto y lo inaudito,
Mi memoria me avala en permanencias.
Asimilando todas las ausencias,
En la distancia mineral que habito,
Nada se esconde a este secreto mito,
Breve e incierto, de las acaescenias.
En la oscura quietud de la amargura,
Retiene los perfiles agraviantes.
Y, en el bravo corcel de su hendidura,
Vierte la soledad de los instantes.
Allí, todo dolor vive, perdura,
Con la misma pasión de los amantes.


YO Y MI CORAJE










Llega el invierno y llega porque quiero,
en la herrumbre fatal del mediodía,
reintegrarme a la senda del lucero,
más allá de la vana profecía.

Y no importa si hay bruma o aguacero.
Lo agreste de la vasta geografía
no alcanza, en su zarpazo, todavía,
a detener mi vuelo aventurero.

Quiero un amplio mar que me deslumbre
y los rayos de un sol, casi salvaje,
que rompan, su murmullo, en el lenguaje.

Y quiero más, aún, la certidumbre
del indecible fruto: al amaraje,
saber que somos dos: yo y mi coraje.


TARDE


                                              SANS TITRE
                         de Galeriedesartistes.centerblog.net


Tarde de invierno, triste e indefinida.
Tarde de soledad, estremecida
en el silencio azul de la vereda.
Tarde, en la calle cenicienta y queda.
Tarde, donde la oscura profecía
entreteje su lánguida poesía.
Tarde de paralelas confluencias;
de las esquinas, evocando ausencias.
De sombras, de inquietudes y de esperas;
de rústicas miradas pasajeras.

Todo lo inundas, tarde, y oscureces.
En la forma ancestral con que te meces
por tu impiadoso e híbrido desierto,
donde el costo inicial es no haber muerto.
Es continuar, danzando, a la deriva,
y asombrarse, no solo de estar viva,
sino de esta cordura delirante
que se enreda en mi socavo pensante


POR MI CULPA









Las imágenes se trepan a mi frente
con el hálito cordial de un suspiro,
y luego deletrean, sin lástima,
las palabras que arraigan el suicidio.
Quejarme, ya ¿de qué?
Si no supe luchar en tiempo y forma.
Si no derramé más que silencio
sobre los cuerpos, que yacieron
en la réplica fatal del desconsuelo..

Eso fui ¡Ho Dios!
Un desconcierto de balsas sin puerto.
¡Por mi culpa, por mi culpa!
¡Por mi grandísima culpa!
Sin embargo…por la culpa de todos
los que (nos escondimos)
y nos obligamos a callar las esperanzas,
las tardías esperanzas, descollando,
en nuestro Pueblo.
Hoy, la Virgen de todos esos
martirios, que arremeten
en nuestra clara mente, ya, de viejos…
De, casi ancianos, pregonando
el perdón de los hijos y los nietos.
Hoy, esa Virgen Santificada sea…
por todos nuestros pecados concebida,
y por todos nuestros cobardes
amaneceres turbios, sin abrigo
Benevolente, el sol, brilla en mi interior.
Alumbra la melodía de mis pasos
¡En redención estoy!.
Mas el vestigio que revela mi rastro
no ve claro, ni interpreta
el sonido agudo de mi canto.
Melodioso, interactivo y sin espacio
sucumbe a la alegría
y al desparpajo.
No tiene como, ni quiere
irse de mi página en quebranto.
Irse de mí, no quiere
No esboza artilugios
ni huye de la gloria de mi canto.
¡Amor!! Amor sin pena!


LLAS PALABRAS









¡Es tan fértil el valle de palabras!
Unas logran escapar al pensamiento
por las brumas del hoy y del mañana.
O revolotean su alegría por los besos
O se suben, de prepo, a las caricias
O te llenan de llagas la garganta.

Hay palabras que miden las distancias
y hay otras que retumban, impacientes,
y revisten de frío la mirada.
Hay algunas que se ciñen al olvido
y semejan el tañer de una campana.

Hay palabras de todos los colores
Unas rojas, de furia desatada,
otras verdes que abrazan la esperanza.
Celestes de tenues resplandores
y las hay brillantes y doradas.

Hay palabras que llegan con la lluvia
o provienen de tormentas provocadas.
Otras apacibles y pacientes,
cálidas, tiernas, mansas, sosegadas.

Hay palabras que engalanan las estrellas
y caminan de noche  los jardines
vestidas de rosa y azucena
y las hay que despiertan con el alba
y remontan ufanas las aceras.

Hay palabras de formas muy diversas
redondas, triangulares y cuadradas.
Y hay algunas que dicen frases bellas
y otras que asestan puñaladas,
Unas van recitando la tristeza
y otras ríen con sonoras carcajadas.

Hay palabras huidizas, sigilosas.
Y las hay osadamente descaradas

Hay palabras que estallan en el grito
y hay otras que mueren, de calladas.


LA PENDIENTE








De pronto, la pendiente.
El paso de los días
Vuelve a ser tan real como el verano

Atrás quedan los vanos espejismos
Los resto vitales de una idea.

Fundida la imagen de los sueños,
En rictus habituales,
Ya todo es un eterno caer,
Como instantes indefinidos sobre relojes muertos,
En un lenguaje que no nos dice nada.

Es quedarse,
Redimidos en la espera,
Como si árbol y flor,
Pudiesen, de pronto, recuperar su nombre verdadero
Para retornar al silencio.

Como si bastase abalanzar los recuerdos,
Para volver a los comienzos de la vida.




EL PULSO DE LAS HORAS







¿Cómo empuñar el pulso de las horas?
Sobre el columpio del lenguaje
se balancea la vida.

Y se… teníamos
tantas formas de palabras
para expresar la idea,
… y una vereda rota.
Pero había algo más para decir;
un sentimiento que se quedó sin colores,
cuando nos precipitamos en el descenso
para crearle una forma al amor.

Antes todo era distinto.
Había rondas infantiles
dibujando la alegría de la plaza.
Mantillas de encaje, flotando,
a la hora de la misa.
Un pájaro blanco.
Una alfombra de sollozos
cubriendo la escalera del pasado.
… Y además,
estábamos nosotros.

Después no olvidamos de los lugares viejos
y vinimos aquí,
a sentarnos
sobre las meditaciones.

Y ahora… como un circulo opaco
prendido del aliento,
detrás de la vitrina,
se quedan los recuerdos.


EL PAJARO ENREDADO








Caer en un abismo
distorsionado y grave,
de pájaros mezquinos
sin vocación de ave.
Volver a ser el ritmo
desde tu propia clave;
que te asombre el mutismo
de paredes sin llave.
¡Pero no me llames! ¡No!
Entonces no me llames.
No habrá voz en tu grito,
solo estará el desgarre
de tus cuerdas vocales,
digeridas,
por el engranaje
de tu esófago auditivo;
por el adulterio
de tus vísceras resonantes,
de tus musicales
intestinos,
melódicos y ultrajantes.
Y por la asimilación
de tus miedos,
en grotescos sonidos
guturales.


PLENILUNIO DE LUCES









Plenilunio de luces.
Una alondra en el pelo.
La autopista en el cielo.
Los objetos del sueño.
Una curva. Un atajo.
La rutina debajo.
Una mano en silencio,
y otra mano latiendo.
La palabra en el viento.
La mirada del tiempo
y la voz del olvido.

Hay un solo camino.
La ciudad por testigo.
Y esta vida es mi vida.
Los recuerdos de un niño.
Una piel que no olvido.
Por la vía un momento.
Un después sin tormento.
Y, también, el regreso.
Un adiós sin un beso…
Plenilunio en febrero.
Una alondra en el pelo.










PARA ESGRIMIR LAS ARMAS









Para esgrimir las armas mas precoces
donde el delirio parte de la nefasta tumba de los próceres
y se niega a la rima discontinua
de versos que estallaron como brizas marinas..
Sin embargo… sin embargo, hay una fuente de los deseos
que nos coloca en el sitio preciso del disloque.
No es necesario que sepamos
porque estamos aquí … nos deleitamos
y sabemos gozar de las caricias
amables del destino . En esta dimensión que consumimos,
desesperados naufragios en plena primavera,
solemos perdonarnos, una tarde,
que apenas redime
algunos pálidos calcos de la ausencia.

LIBRE LIBERTAD









¿Cuál es la razón que te impulsa
a maltratar mi pobre osamenta?
Mi esqueleto tiene, tanto, tanto tiempo,
de sufrir y vivir y reír y hacer segmentos,
de cada libre albedrio que nos viene
a la mente, a la razón o a lo que sea.
Sé que tengo en mi debe muchas cuentas,
y facturas que pagar, muchas también.
Pero ¿qué humano sale impune del recuento?
¿del debes, deberías, deberás?

Tal vez mis balances pinten rojo
los números que hablan de humildad.
El ego y el orgullo y el “yo soy”,
independizan la noble identidad
del ser. El que es o no es.
El siempre soy. ¡¡Amigo!! No confundas
jamás, ese concepto:
Una cosa es ser libre y otra es ¡libertad!



PINTEMOS LO QUE PINTEMOS








Ver esos rostros fallidos de ilusiones.
Ojos abiertos a mundos desiguales,
con la tierra que alberga criaturas de papel.
Alas que gravitan el infinito espacio
de rasgos comunes a muchas biografías.
Ojos desorbitados anunciando el asombro y la melancolía.
-Soldados de a caballo- regresando de una guerra tardía.
¡Antigua pasión de aquellos ilustrados
que inventaron las leyes de la geometría!

¿Cómo sería darle trazo y color a nuestra muerte?
¿Cómo sería darle un signo de amor a nuestra vida?
¡Acompañando al sol a la distancia!
y proponiendo aventuras atrevidas.
¡Oh! Manos por donde el arte brilla
buscando el diálogo y el esquema.
y se torna resurrección de las ideas.
con intuición y talento, reflejado en la materia.
Pintemos lo que pintemos…
pintaremos nuestra propia existencia!



LA LIBERTAD DEL ALMA







Yo no salí a buscarte,
interpretando un oráculo posible
o desdiciendo arcanos en jardines.
Ni siquiera, te imaginé en la traza de fronteras
catapultando sueños,
ni con ojos cerrados, ni con ojos abiertos.
Estabas en mi umbral
 flotando en la envoltura radiante de febrero.
con tu sonrisa plena de pétalos de invierno,
Hechicera de embrujos y de soles
guardiana triunfadora de hormigas y colores,
diseminando aromas en tibia primavera.

Estabas en mi umbral.
En la ráfaga gris, en los devaneos de la niebla,
En las estrellas, que sobre el cielo intentan
un mayo decoroso. Un primero de mayo
diste albricias al mundo que me estaba esperando.
Diste bríos osados al huracán de mariposas
que cubrieron de plumas mis alas,
Entonces, a pesar de tantos adioses,
de tantas madrugadas desveladas,
sigo libando madreselvas,
sigo asumiendo la libertad del alma,
sigo ahuyentado tormentas
y venciendo a los fantasmas.




LA LUZ DE LOS LIMONES












En mis palabras estalla la luz de los limones,
siguen los trenes solos rondando con la lluvia,
y el alba llena todas las copas con su vino.
¿Era tal vez la voz de la lluvia llorando
por la entreabierta y húmeda tiniebla de las hojas?
Nadie vio en mi boca la luna que sangraba,
la furia del vino encarcelado.
Y fui, de rumbo en rumbo, como las aves ciegas,
revelando las sendas
dentro de los jardines del mundo








































miércoles, 11 de julio de 2018

EL BOLICHE









Relucen en la página los vientos de Avenida.
Y en el estrecho asfalto,
Las luces que refulgen y apenas si palpitan,
Fulguran en carteles. Colores irisados.
En el aire, la música, retumba sin cesar.
Contornos de figuras menean su envoltura
Caracoleando en busca de su estertor final.

Y lucen sus pétalos, pimpollos al vacío.
Sus lunas y sus glorias, gladiadores sin par.
Y buscan en las copas, vislumbran el hastío
Que cada madrugada los vuelve a convocar.

Se colman de una aureola que nunca los conforma.
– Títere desmañado que solo logra bailar-
Convierten en ultraje cualquier ala caída
Desde el confín del mundo… hacia la inmensidad.


SIENDO EL EJE VIRTUAL DE MI HEMISFERIO








Me postulo, me animo... me reintegro,
Aún a pesar de mi no centro.
Del todo que me normaliza
 y me mantiene,
como eje virtual de mi hemisferio.
De mi ardiente virtud,
de mi Improperio.
De lo que no soy... y quiero ser
De las carencias y el desasosiego
que me ilustra ventanas desabridas
 y balcones desiertos.
Que no quiero recordar... que ni siquiera
retengo en estos sesos.

¿Dónde recuperar mi ADN?
Mi realidad,
¡hecha añicos contra el suelo!
Resuelta a liberarse va, mi sangre,
a combatir interludios pasajeros.
A desgreñar marañas azarosas
sobre los enredados hilos de mis genes

Donde he de incubar tanto linaje
sin sucumbir al descontento,
sin revertir mis alegrías.
Andando, siempre, ese camino abierto
a la eficacia de las utopías
y al impulso que alienta mis ideas.

Este ser de mi destino
que me mantiene dispersa
Seguro tiene, en su fondo,
un sonar de castañuelas !!
que con claves y con ritmo
pone sus notas certeras



MI FE








Un jardín custodiado por ortigas
donde ruedan las ramas contra el viento
y, huele, apenas, a arena y a mar, el roce dela hierba.
Es el paso de la fuga que se enreda con las algas,
dispersas en ráfagas de sal…
Nuestro frágil reino se retrae en penumbras,
en endebles penumbras fantasmales.
Las lluvias del diluvio lavaron nuestras rosas,

escurrieron el agua en las piedras de la fosa
conteniendo la imagen de la historia.

¿Qué más da, si bajo los pies de la memoria
hay un repertorio de legionarios de las sombras.
¡Amor! La hoguera del mundo delibera
y sopesa, sabiamente,
el debe y el haber de nuestra gloria.
El último planeta imaginado
redime con su luz nuestras perniciosas plagas.
Bestias enardecidas de furia desatada,
habitando la región de la ignorancia…
¿Qué puedo esgrimir en mi favor?
¿Qué puede aducir mi voz que aclama ?
¡No! ¡No hay nada!
¿Nada? ¡Nada más que Jesús
acreditando mis pisadas!
¡Nada más que El! Baluarte de mi Fe                       
que mi fe proclama.


SUEÑOS







Pienso que los sueños se nos van de pronto,
cuando alguien consulta el almanaque
y el sonido del alba emprende el vuelo,                                                                                                                     para traicionarnos una noche,
particularmente, en desaliento.
Cuando corremos el cerrojo del mundo
y allí están los tontos hemisferios estelares,
en miríada constelación flagrante
-íncubos réprobos en cósmicos espacios-
reprimiendo los rayos de la luna
-vocación de búho o de murciélago-
lacayos inexcusables de todos los misterios.


LA DIMENSION DE MI DESIERTO








 La multitud está y me desconoce;
alrededor de mí, callada y ciega,
como el ala que al trino se le niega,   
me aparta toda luz y todo roce.

Tallo de olvido, el rostro, en esa pose,
cuando florece el cántaro que riega,
envidioso de luz corre y lo anega;
-desvanece el encanto al dar las doce-

Fiera de amor, de pena amanecida,
en esta dimensión de mi desierto,
viene a caer el alma entristecida.

Y, en esta soledad, hoy me despierto,
con mi pasión de ayer restablecida
y la versión del sol que he descubierto.

HACIA UNA UNION SIN TIEMPO Y SIN DISTANCIA








Cuando estemos lejos de todo derrotero
y creamos, firmemente,
en la innegable movilidad de lo terreno.

Cuando no se cieguen nuestros ojos,
inflamados de luz,
ante la constancia del sol y de la aurora.
Cuando no nos derribe el mediodía,
y sepamos consumir lo inconsumible;
y descubramos el tiempo y el lugar exactos
donde todo termina y comienza, de nuevo,
con el tacto; con el brillo,
del gusto y del olfato.

Cuando seamos más que simples mamíferos
-roedores de la tierra-
convencidos de que la tierra
no es solo un elemento.
Cuando podamos gritar, humildemente.
Estallar en llantos y en sonrisas;
y, humedeciendo las palabras,
con el débil rocío que moja
las raíces del alma;
quebremos las paredes,
destruyamos los límites,
dejemos atrás lo gris, lo permanente,
y, cuerdamente, seamos mudables,
como las aves y como el estío.

Habremos alcanzado, en ese instante,
la total derivación del alma.
Y seremos  breves consecuencias,
de una unión, sin tiempo y sin distancia.


CORAZON LITIGANTE







¿No han de rendirse a los escollos,                   mi corazón y mi alma, envanecidos?
Son los perfiles del dolor primero .
Son las manos, extendidas hacia el cielo,
que emergen, como alas,
desde un rincón del pecho,
para ofrendar
el último trino de mi canto.
Y, después de redimir tristeza y llanto,
volver a renacer  ¡Vana nostalgia!

¿Más, es, acaso, tan grande mi prestancia?
¿O es, tal vez, tan valiente mi osadía?
¿o tan endeble el sentir del alma mía?
¿Qué presunción acata? ¡Oh Dios Divino!
Mi corazón, que puro y cristalino,
se abre al filo de diez mil navajas
y, en medio de tal amplia sangría,
preséntame su herida al descubierto,
Más, no por ello se aparece muerto,
sino que sobrevive, litigante,
y, sobre tanto penar, enloquecido,
sigue latiendo, aun con más premura,
como si fuese poca la locura
en la que, día a día,
el dolor me va sumiendo.