¿Cómo empuñar el pulso de las horas?
Sobre el columpio del lenguaje
se balancea la vida.
Y se… teníamos
tantas formas de palabras
para expresar la idea,
… y una vereda rota.
Pero había algo más para decir;
un sentimiento que se quedó sin colores,
cuando nos precipitamos en el descenso
para crearle una forma al amor.
Antes todo era distinto.
Había rondas infantiles
dibujando la alegría de la plaza.
Mantillas de encaje, flotando,
a la hora de la misa.
Un pájaro blanco.
Una alfombra de sollozos
cubriendo la escalera del pasado.
… Y además,
estábamos nosotros.
Después no olvidamos de los lugares viejos
y vinimos aquí,
a sentarnos
sobre las meditaciones.
Y ahora… como un circulo opaco
prendido del aliento,
detrás de la vitrina,
se quedan los recuerdos.
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